DEDICATORIA
A esas manos surcadas de años,
A esa nieve que ondea en la cima,
A esos ojos cansados y extraños
De ver tantos hechos que guarda la vida.
A los hombres que todo lo han dado
Talando los montes, surcando la tierra,
Buscando a diario el pan más sagrado
Mientras el hogar lo cuidaba ella.
Yo los veo pasar cabizbajos
Con ropas oscuras, con marcha serena
Y decir que es mal año de ajos
Y que están los trigos cegados de avena.
Dialogan los viejos en el resolano
Trayendo historias de antaño a su mente
Y aflora en sus rostros el hálito humano
Y hasta algunas lagrimas se hacen presentes.
( "A los viejos " de Tierra, Hombre, Muerte; Fernando Romero Díaz.)
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