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RECUERDOS

El abuelo al día siguiente. muy de mañana salió a dar su paseo habitual. En el camino se encontró con alguno de sus compañeros y les contó lo que le había ocurrido la noche anterior con su nieto. Uno de ellos comentó que ahora los jóvenes no recordaban nada de las costumbres y chascarrillos de unas décadas atrás.

Se lamentaban de la dejadez de los mismos sobre las cosas de los mayores, y así en esas conversaciones y lamentaciones llegaron al pilar. Allí se sentaron, ys e pusieron a hablar sobre sus cosas de pronto el Tío Paco comenzó a relatar sus recuerdos sobre los lobos.

Hace ya bastantes años que el lobo, animal temido y perseguido, se extinguió por nuestra zona.

En una edición anterior a 1859, del DICCIONARIO HISTORICO DE EXTREMADURA, en el apartado correspondiente a Casas de Don Pedro, podemos leer textualmente: "y se cría mucha caza de todas clases y abundantísimos lobos, que devoran las ganaderías mejor custodiadas".

 

Esto, nos da a entender, que el aullido de este astuto animal se escuchaba con frecuencia en las noches y días, poniendo en guardia a los muchos pastores y cabreros que poblaban los campos de Casas de Don Pedro.

Gracias a estos hombres, aún se pueden escuchar algunos sorprendentes relatos de sus encuentros con los lobos, ya que esta fiera estuvo deambulando por nuestros montes y sierras, hasta principios de los años 60.

El lobo, solía atacar preferentemente cuando ya caía la noche, y si eran noches de tormenta, viento y llovizna, mejor podían llevar a cabo sus fechorías.

En estas desagradables noches, los pastores se decían unos a otros "hoy es noche de lobos, tenemos que estar alerta".

El ganado lo recogían en el llamado "redil" que consistía en un corral hecho con cuerdas en forma de red y sujeto con estacas. Lo situaban junto al chozo para así poder oír cualquier ruido extraño.
Los perros mastines casi siempre servían de gran ayuda, ya que estos animales equipados con un collar de pinchos hacían frente a los fieros lobos, aunque en ocasiones la astucia de esta alimaña burlaba a los perros mejor adiestrados.

En una ocasión, en el sitio denominado "Mesas Grandes" se presentan dos lobos en el redil, los mastines al percatarse de su presencia, salieron a su encuentro corriendo tras ellos durante un largo trecho. Mientras tanto, otros tres lobos compañeros de los anteriores y que habrían quedado escondidos se despacharon a sus anchas, matando al 10 ovejas, aquella noche según cuenta el pastor, hicieron "buena lobá".

Otra noche en la sierra, cerca del "Risco velasco" atacaron dos lobos matando cuatro cabras, a las tres noches aparecieron de nuevo los dos lobos en busca de sus presas y después de matar tres cabras, uno de ellos fue capturado por los perros y con la ayuda de los cabreros le dieron muerte, siendo este un macho.

Pasó el. tiempo, y cual no sería la sorpresa de los cabreros, al comprobar que a unos 200 metros de donde tenían el chozo y el ganado, apareció una camada de lobeznos y restos de las cabras muertas, lo que les dio a entender que el lobo que mataron era el padre de esas crías y que la que escapó era la madre, y se sorprendieron por no haber notado antes su presencia estando conviviendo casi juntos.

El lobo, no siempre atacaba de noche, también lo hacía a plena luz del día... Estando un zagal guardando vacas hacia el medio día, aparecieron dos lobos con no buenas intenciones, pero las vacas en vez de asustarse, arremetieron contra sus enemigos, haciéndoles huir de inmediato.

...Hacia el pueblo al atardecer, venía un hombre montado en su burra por el camino del "rostro", la burra había parido meses atrás y junto a la madre venía suelto el borriquillo, el hombre, en un punto determinado del camino notó el seguimiento de tres lobos, trató de ahuyentarlos en varias ocasiones, pero todo fue en vano, en menos tiempo de lo que esperaba se abalanzaron sobre el burro pequeño, no pudiendo hacer nada por el animal que fue devorado por las fieras.

Parece ser que al lobo no le agradaba la presencia humana, y cuando veía una o varias personas, trataba de huir.

En una ocasión se encontraban dos mujeres lavando ropa en el arroyo de "Tamujoso", cuando a su lado pasó una pareja de lobos, los cuales al darse cuenta de la presencia de las mujeres huyeron a la carrera.

Dos hombres que iban a buscar espárragos, se toparon con tres lobos que estaban bebiendo en un pedrera, les tiraron piedras y parece ser que los lobos no miraron ni hacia atrás.

Son muchos los testimonios en los que cuentan que este animal huye de la presencia humana, pero una vez no fue así: ... Viniendo un hombre camino del pueblo, desde la finca denominada el "Risquillo", avistó un grupo de lobos que se dirigían hacia él, el hombre trató de asustarlos para que se fuesen pero en vez de huir se acercaban cada vez más a él, ya tuvo que tomar la decisión de subirse a un chaparro, era el atardecer y el sol ya se ponía, no le quedó mas remedio que pasar la noche en lo alto del chaparro ya que los lobos hasta venir el día no se fueron de su alrededor.

En ocasiones los lobos también visitaban algunas noches el pueblo, hasta tal punto que saltaban a los corrales de las casas del Santo y mataban cabras, gallinas o lo que allí se encontrase.

De los acercamientos de este animal al pueblo, me sorprendió el relato contado por un hombre que cuando era mozo venía una noche de casa de su novia, y al pasar por el callejón de la "fuente vieja" (El mozo recorría este camino para atajar terreno, ya que su novia vivía en la carretera del cuartel) vio medio a oscuras un gran perro que rebuscaba comida en un estercolero, le tiró una piedra y extrañándose que al darle con la piedra el perro no chillara, se acercó mas para tirarle otra y cual no sería su sorpresa al comprobar que se trataba de un lobo que le miraba a unos metros con cara de pocos amigos. El mozo de dos saltos se subió a la pared alta de un huerto y desde allí pudo comprobar como el lobo desaparecía en la oscuridad de la noche.

Como ya dije antes, el lobo estuvo por nuestros campos hasta principios de los años 60.

Por lo que pudimos averiguar, la construcción del pantano de "Puerto Peña" tuvo que ver en la desaparición de este animal, ya que los muchos barrenos y detonaciones para volar las rocas les asustaban teniendo que huir cada vez mas lejos. También los huevos envenenados que se dispersaban para las alimañas en el campo hizo mella en los lobos, pues fueron muchos los que murieron por este motivo.

Una anécdota graciosa en relación con el lobo era que cuando alguien mataba uno de estos, si llevaba su piel exhibiéndola por majadas y caseríos era recompensado por librar a todos del terrible animal, un animal que si aún en nuestros días poblara montes y serranías el solo hecho de oír su aullido pondría nerviosos a los muchos ganaderos que existen en Casas de Don Pedro.

El tío Manuel, después de escuchar estos recuerdos sobre los lobos, empezó a relatar, como buen amante que era de los monumentos como poco a poco se han ido perdiendo los pocos existentes en la localidad; y nos recordó las Ermitas que había en la Villa.

Hubo una época, en la cual la villa de Casas de Don Pedro tuvo para sí y para el culto de sus vecinos cuatro ermitas, unas más cerca de la población y otras un tanto más alejadas. Hoy en día, la mayoría de los habitantes, tal vez sólo conozcan la Ermita de la Virgen de los Remedios, que es la que se conserva en perfecto estado, y se encuentra en el mismo casco urbano de la población. Las otras tres, denominadas del Calvario, San Sebastián y Virgen de las Vegas, están completamente arruinadas e incluso desaparecida, una de ellas, bajo las aguas del Guadiana.

Todas estas edificaciones tuvieron una esplendorosa época, en la cual rendían culto a las imágenes que allí se albergaban, realizando procesiones y romerías en sus respectivas épocas del año.

Recordemos un poco, pues, lo que fueron y lo que son estas ermitas. La Ermita de la Virgen de Los Remedios se sitúa en el casco urbano, concretamente en la calle de la Virgen, popularmente conocida con "La Callejita". Este edificio alberga la imagen de la Virgen que da nombre ala ermita. Venerada y muy querida por todos los casareños, ya la sazón patrona de la localidad. En honor a ella, todos los años del 15 al 18 de Agosto, se celebran unas entrañables fiestas, donde la mayoría de los vecinos y los emigrantes, que un día tuvieron que marchar, se reúnen para rendirle culto, por medio de una bonita procesión, y para divertirse con capeas y verbenas populares. Según parece el edificio que alberga la ermita data del siglo XVI y es de estilo mudéjar. Este tuvo otra puerta por la parte trasera, la cual aun se puede apreciar.

Destaca su cúpula de media naranja a ladrillo visto, una gran obra de ingeniería.

La Ermita del Calvario se situaba en la entrada del pueblo, y mas concretamente en el antiguo camino de Guadalupe, actualmente utilizado por peregrinos que van a la Puebla de Guadalupe andando. Según los datos que se poseen el recorrido que había desde la Iglesia hasta esta ermita (unos 500metros, aproximadamente) estaba marcado con catorce cruces de gran tamaño, confeccionadas en ladrillo macizo, y que representaban las estaciones del Via-crucis. Aun se puede apreciar los restos de alguna de estas cruces al lado de la carretera. A esta ermita los vecinos iban en devota procesión el llamado Domingo de Lázaro.

La Ermita de San Sebastián, actualmente sus restos se hallan dentro de la población, está totalmente en ruinas, solamente se aprecian restos de los muros y parte de la bóveda. Por motivos que no he podido averiguar, la ermita pasó a manos de particulares; y el edificio, una vez reformado, se destinó a albergar el primer generador que proporcionaba luz eléctrica a la villa, por lo que fue conocido popularmente como "la fabrica de la luz". En el año 1791 esta ermita albergaba la imagen de San Sebastián ya venerarla iban en procesión los casareños el 20 de Enero. Al llegar esa fecha se decían unos a otros (según cuentan los más ancianos) "vamos a ver al Santo", y es por ello que todo el barrio de viviendas que se construyeron alrededor de .la ermita se conozca en la actualidad como el barrio de "El Santo".

Para finalizar hablaremos de la Ermita de la Virgen de las Vegas, que se encontraba bastante alejada de la localidad (unos 18 km.) a orillas del Guadiana en el lugar conocido como "Puerto Peña". En esta ermita moraba un ermitaño, que era el encargado de custodiar el edificio y la imagen que en él se albergaba. Según el Interrogatorio Real de 1791, a este lugar se iba en romería el tercer día de Pascua de Resurrección, concurriendo a la misma, y por estar cerca de su término los habitantes de Peloche. Allí se cantaba misa, y pasaban una jornada de alegría y convivencia. Antes de la construcción del Pantano de García de Sola, ya se encontraba esta ermita en estado ruinoso; nada se sabe de lo que ocurrió con la imagen de la Virgen, y ni donde se halla en la actualidad. Cuando se construyo el pantano las aguas del mismo cubrieron los restos de la ermita, y ésta desapareció bajo sus aguas.

Es una pena que la dejadez o el descuido hayan quedado a Casas de Don Pedro sin sus ermitas, que quizás hoy hubieran sido un atractivo turístico para acudir a visitar esta villa. Ojalá, que la única que nos queda, la de la Virgen de los Remedios, sepamos conservarla y apreciarla como se merece.

Pues ahora que los dices -saltó el Tío Paco- no sólo hemos ido perdiendo las ermitas sino otras muchas cosas, sino vamos a dar un repaso a como estaba antes el pueblo, y como ahora en nombre de la modernidad no tenemos...

En una edición anterior a 1859 del diccionario HISTORICO-GEOGRÁFICO DE EXTREMADURA, en el apartado correspondiente a Casas de Don Pedro, podemos leer textualmente: "Este pueblo posee en el centro del mismo una ermita con el título de nuestra Señora de los Remedios, y en las afueras otras dos arruinadas que fueron de San Sebastián y el Calvario".

Como podemos comprobar, los datos nos dicen que estas dos últimas ermitas por esas fechas ya se encontraban desmanteladas y sin culto.

Han sido tantos los lugares y edificios que por dejadez o descuido, o tal vez, por la incultura de no saber el valor que encerraban, que desde estas letras quiero hacer una crítica a aquellas personas que no supieron conservar verdaderas joyas de arquitectura que hoy hubieran tenido un gran valor Histórico en nuestra población.

La Fuente Nueva, la Fuente Vieja o la Fuente de la "rana", fueron todas ellas construidas por los árabes y que sobre todo en la Fuente Nueva supieron demostrar su maestría, haciéndola cubierta con tejado a cuatro aguas y arcos en sus cuatro portadas.

Hoy día, es la única que se conserva pero sin arcos ni techumbre.

Dos pilares con agua poseía nuestro pueblo. En el diccionario HISTÓRICO DE EXTREMADURA se nos dice: "para los ganados y usos domésticos, hay un pilar redondo de cuatro varas y otro más abajo de la ermita de San Sebastián".

Se deduce que este último se refiere al pilar del "tejar", el cual por suerte aún conservamos aunque un tanto deteriorado, sin embargo el pilar redondo que estaba en la parada, todo construido de ladrillos y cal, fue absurdamente tapado por el hormigón de la calle.

Dentro del casco urbano, nuestro pueblo, también poseía tres bonitos puentes, el más grande de todos ellos se situaba junto al pilar de la parada realizado de ladrillos y cal con bonitos arcos.

Otro se encontraba pegando a la fuente nueva, y el tercero que fue el último en derribarse, estaba en la calle "Cipreses".

Estos puentes se hacía uso de ellos, mayormente por personas, pues no eran muy anchos. Cuando más se utilizaban era en tiempo de lluvias, pues el arroyo que discurría por estos lugares no estaba encauzado.

Como ya dije antes, por dejadez o despreocupación, incluso la Iglesia estuvo en estado ruinoso ya que entre 1907 y 1910 el segundo tramó de su techumbre estaba caído, hallándose por ello la Iglesia sin culto y con el peligro de deterioro de su gran Retablo destruido años después.

Como muchos sabéis y sobre todo los más mayores, cerca de la Iglesia se encontraba el "Rollo" o "Picota" que significaba el poderío que tuvo nuestra villa en tiempos pasados.

En diversos lugares de las afueras de nuestra población también tuvimos edificaciones merecedoras de haber sido conservadas, algunas de ellas desaparecieron bajo las aguas del Guadiana como, por ejemplo, la ermita de la Virgen de las Vegas, junto a varios molinos y que sobre todo el del "andandillo" podemos contemplar, cuando en años de sequía, el nivel del río baja de su cauce normal.

En el Valle de "Valdehornos", existía un gran pilar con agua corriente, este se situaba al lado del camino y estaba designado como lavadero público, todavía muchas mujeres, recuerdan los agradables momentos vividos en este lugar y sobre todo lo bien que les quedaba la ropa. Hoy día, sólo podemos contemplar los viejos restos del pilar medio tapados por el ensanche del camino.

Al contemplar todos estos lugares, tanto del pueblo como de las afueras y sobre todo cuando los contemplamos personas que nos interesan nuestros orígenes y nuestro pasado, sólo nos queda contener la rabia y pensar que por lo menos lo que nos queda, lo poco que nos queda, sepamos apreciarlo y conservarlo ya que recientemente se han vuelto a destruir lo que para mí eran pequeñas reliquias, por ejemplo, la piedra del "montaero" que se situaba en la calleja "los caños", ha sido de lo último en destrozarse, una pequeña noria situada en un huerto cerca del "pozo del colorao", también ha sido derribada recientemente, y así muchas cosas que aunque parezcan insignificantes han formado parte de nuestras vidas.

Por eso repito una vez más y desde aquí hago un llamamiento a los responsables de nuestro ayuntamiento, que miren a restaurar y no a destruir pues aún no es demasiado tarde para arreglar y recuperar el viejo tejar de la charca y el pilar que hay junto a él pues por su antigüedad merece la pena conservarlos en buen estado.

Nuestro pueblo también tuvo horca para ajusticiar a los malhechores, de ella aún se conservan casi en perfecto estado sus dos grandes partes de ladrillo y cal aunque a algunas personas les cause un poco de impresión, deberíamos procurar que esta horca no se destruyera más, pues también forma parte de nuestra Historia, una Historia de la cual aún nos queda mucho que descubrir y sobre todo de los orígenes de nuestro pueblo.

Seamos conservacionistas y, repito de nuevo, que no destruyamos nuestra Historia pues un pueblo que destruye su Historia, destruye su memoria.

Por la tarde, después de comer, el abuelo salió de nuevo de casa. Como todas las tardes se dirigió al Hogar de la 3ª Edad que había en el pueblo. Allí se encontraban algunos de sus amigos y compañeros de faena y bailes de su juventud.

Cada tarde se juntaban en el salón del centro a charlar sobre sus asuntos, a recordar viejas historias, o simplemente a echar una siestecita.

Aquella tarde el abuelo estaba más triste. Aun recordaba lo ocurrido Con su nieto la noche anterior. y recordaba a su difunta esposa.

Cuando entró en el Hogar, le invitaron a jugar una partidita a la cuatrola, pero no estaba Con ánimos para ello, así declino la oferta. y tomando el periódico entro en el salón. Estaba poco concurrido aquella tarde, la tía Enriqueta, y Apolonia hacían punto, y Antonio dormitaba la siesta. El abuelo los saludó, se sentó y empezó a leer la prensa. Tras unos minutos, levanto la cabeza y pregunto a Antonio cual era su opinión sobre la juventud de hoy, y si sabían divertirse. Antonio sólo respondió que no los entendía, pero que pensaba que las cosas habían cambiado mucho y que ahora todo era diferente.

Apolonia comentó lo mismo, mientras la Tía Enriqueta asentía con su cabeza. y mientras seguía con la labor empezó a comentar como disfrutaban ellos de las cosas más sencillas de la vida, y las cuales esperaban con verdadero entusiasmo para poder divertirse. Todos asintieron y empezaron a relatar como ellos disfrutaron de su vida.

Las Matanzas eran igual que hoy, la diferencia era que las morcillas se hacían a mano, se cortaba la carne con tijeras, etc. En cada matanza nos juntábamos unos 30 o 40 mozos y por eso acabábamos en un día, luego por la tarde unas veces teníamos baile y otras nos juntábamos todos a tocar la zambomba para que no se echaran a perder las morcillas, luego unos bailaban donde tenía Chencho las televisiones y otras "an cá" las "Danielonas", eso era el baile de los pobres. Los ricos donde mi cuñado Emilio, por aquellos entonces solía haber 10 o 12 bailes, y la gente se juntaban en cuadrillas, lo mismo lo hacían de mozos que de mozas. Se juntaban por la noche 15 o 20 mozos e iban a cantar a las novias a sus casas, que estaban dormidas para que se asomasen a la ventana.

Terminaban a veces como una boda, se hacia la cachuela, cuando acababan se tenía baile y se dedicaban a tocar la zambomba. Las matanzas venían durando veinte o treinta días, pues aunque una matanza viene durando uno o dos días, siempre había alguien que cuando nosotros terminábamos mataba él, así que uno tras otro iba acudiendo a las matanzas de amigos y familiares, así andábamos de matanzas unos 20 o 30 días.

En los bailes, que los hacia Cándida Mansilla. Había varios bailes, entre ellos donde está ahora la tahona, allí abajo, ese se llamaba el Baile del Chorro; había otro donde en casa de la tía Enriqueta, "an cá" Danielón, pegando al Spar. El de los ricos era el de Coronel, el de la Paloma, el de la tía Luciana, donde el comercio de Isidoro.

En la Nochebuena, los mozos salían a pedir el aguinaldo y juntaban pues de todo, y en casa de las madres de los mozos, se juntaban a comer las migas, se asaban los chorizos, se comían naranjas, y se comían lo que habían sacado los mozos por ahí, y si no tenían suficiente, tú lo tenías que poner.

Los cantares de la Nochebuena:


Madre Francisco no viene(bis)
Madre Francisco se tarda (bis)

Calla tonta, calla loca (bis)
No seas disparatada (bis)

Vino venir a un vaquero (bis)
Con una yegua lozana (bis)

Noticias traigo Teresa (bis)
Que no son buenas, que son malas (bis)

Que a tu querido Francisco (bis)
Un buey le ha dado una cornada (bis)

y si le quieres ver vivo (bis)
Ven conmigo a la colada (bis)

Madre sácame las botas (bis)
Las de luto y no las de gala (bis)

Madre sácame el caballo (bis)
Donde Francisco montaba (bis)

Al llegar a la ciudad (bis)
Las campanas redoblaban (bis)

Por el pobre de Francisco (bis)
Que a enterrarle le llevaban (bis)


Entre otros cantares tenemos el del Charco del Rebelión. Cuando uno se acostó con la mujer; la comentó, quédate con las ovejas que mañana me iré yo.


Vas a darles agua al charco del rebelión
Estando dándoles agua, un caballero llegó
¿Qué haces aquí buena moza?
¿Qué haces aquí buen pastor?
Que mi marido está a cazar
Y me dijo que viniera a darles agua al charco del rebelión
Merecías ser casada, con un señor como yo
Váyase usted caballero, que va a ser mi perdición
¿No has visto las albarcas debajo del pantalón?
La agarró de la mano ya sus padres la llevó
Ahí tiene usted a su hija
Que la eduque usted mejor

Se tocaban varias canciones muy bonitas como la de "La Zarandandilla", "El Rey Moro" y "Carmelita se pasea".

Carmelita se pasea (bis)
Por una salita alante
Con los dolores de parto
Que el corazón se la parte (bis)
Se asoma a una ventana
Donde ella suele asomarse (bis)
Quien estuviera en la ermita
En aquel valle (bis)
Su suegra que la oye
Vete a parir con tu madre
Que por la noche vendrá Pedro
y yo le pondré de cenar
Por la noche vino Pedro
y mi Carmela ¿dónde está?
Se ha ido a parir con su madre
Monta Pedro en el caballo
Yen busca de Carmela va
Al llegar a los portales
Se presentó la comadre
Bienvenido seas Pedro
Ya tenemos un infante
Del infante gozaremos
De la infanta Dios lo sabe
Monta Pedro en el caballo
Y Carmela por delante
¿Porqué no me hablas Carmela?
Como quieres que te hable
Si los pechos del caballo
Van bañaditos de sangre

Los mozos corrían los gallos el Domingo Gordo de Carnaval en caballos y el Domingo de Piñata iban al baile los mozos y las mozas. Cada moza iba con el novio cambiado porque no nos juntábamos con ellas por lo que no nos montábamos en la misma bestia.

En la calle San José, de parte a parte de la calle ponían una cuerda y en medio un gallo vivo, donde pasaban los mozos montados a caballo y con un palo les daban para cortarles la cabeza (y luego por la noche), una vez hecho esto, los gallos se los comían en casa de los amigos, y las madres los apañaban.

Las mozas se ponían los trajes mejores que tenían y al llegar el día nos íbamos al Pilar a lavarnos la cara.

En la noche de San Juan, había dos o tres verbenas, las cuadrillas se reunían, los ricos por un lado y los pobres por otro. Las mozas se pintaban la cara con papel rojo porque no había pinturas, y al amanecer se iba al pilar del Santo a lavarse la cara. En el pilar del pozo el colorao, había algunos mozos que se bañaban; y luego todos a comer churros por la mañana, despuéscada uno a su casa, algunas mozas nos íbamos a "achinar"(Quitar los chinatos del trigo).

Antiguamente para sacar dinero se lavaba la ropa de la gente.

Como no había hilo, los calcetines viejos, se aprovechaban los hilos para las colchas de terillas.

Con respecto a los juegos tradicionales, se jugaba en la matanza a la calva los mozos y las mujeres a la rata, este último era que todas las mujeres nos poníamos en un corro y otra con un pañuelo al que hacíamos 3 o 4 nudos, recorría el corro y soltaba el pañuelo detrás de alguien, y como no se dieran cuenta, la pegaban con el pañuelo.

Teníamos los dulces, buñuelos, migas, ajo blanco, sopas, cocido..., en aquella época había poco, en la Nochebuena se mataba un gallo y comíamos todos del mismo plato, en el plato de la fruta teníamos arrope, miel, uvas, pasas,...

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