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LAS FIESTAS

El niño desde su camita miraba fijamente al Abuelo con sus pequeños ojos brillantes. Ya no lloraba. Y se mostraba muy atento a las palabras que el abuelo decía. E incluso en las pequeñas paradas que hacia para ver si estaba ya dormido, éste le animaba a que siguiera contando sus recuerdos.

El abuelo también se mostraba encantado, pues era una de las pocas veces que su nieto estaba tranquilo y mostraba interés. Así viendo que su nieto no pensaba dormirse, tuvo a bien seguir narrando alguno de sus recuerdos, así le dijo a su nieto.

Ya que estás tranquilo y veo que tienes intención de no dormirte te voy contar como nos divertíamos nosotros en algunas de las fiestas más señaladas. Bueno empecemos por... La Junta de Corrida de Gallos.

 



Para organizar la “Corrida de Gallos", que solía celebrarse los días de Carnaval, existió en Casas de Don Pedro, hasta el año 1914 de forma oficial, la llamada “Junta de Gallos", aunque a pesar de su disolución oficial, perduró celebrándosela fiesta hasta tiempos más modernos, pero ya de una forma menos solemne y sin el ceremonial riguroso regido por la Junta.

Esta "Junta de Gallos" estaba formada por el llamado "Alcalde", provisto de bastón de mando; "Alguacil", encargado de vigilar y hacer cumplir las órdenes del Alcalde y el "Botero", que como su nombre bien indica, estaba encargado y era su misión principal, de tener dos botas bien provistas de vino. Atadas con una cuerda las colgaba de sus hombros, una delante y otra detrás, distribuyendo el caldo cuando correspondía o se lo ordenaban.

La "Junta de Gallos", guardaba y hacia guardar a los socios una disciplina severa y rigurosa, de tal forma que las órdenes que se mandaban por el "Alcalde" de la misma se cumplían a rajatabla, y si alguno se atrevía a desobedecer, era sancionado, según la gravedad de la falta, apagar una multa de hasta diez céntimos (cantidad nada despreciable en aquellos tiempos) destinada a sufragar los gastos que ocasionaban con motivo de la fiesta.

Los cargos de la Junta eran elegidos por votación de los miembros de forma democrática y cuando alguno de estos cargos, Alcalde, Alguacil o Botero, faltaban a sus deberes debían pagar multa doble de cantidad de la establecida para los demás socios. La puntualidad y asistencia a los actos programados por la Junta eran otras de las características de la disciplina.

Es obvio que para poder realizar los festejos organizados por la "Junta de Gallos" había que contar con el correspondiente permiso delas autoridades locales de las que, con tiempo suficiente, se solicitaba autorización. Hoy sería difícil poder realizar semejantes festejos dada la corriente imperante de protección y conservación de los animales.

El Domingo Gordo de Carnaval, el "Alcalde" de la "Junta de Gallos" se reunía con los socios, previamente citados, en algún local dela vivienda de uno de los socios (solían ser los corralones) que siempre tenían que ceder para estos menesteres cuando eran solicitados. Comenzaba la reunión a las ocho de la mañana, allí se tomaban los acuerdos necesarios, y el "Alcalde" daba las órdenes correspondientes para que se cumplieran. Los mozos debían presentarse debidamente ataviados y tenían que ir provistos de un gallo y su caballería ( caballo, mulo o burro) para efectuar la corrida en la Plaza del Rollo. Para realizarla corrida se ataba una soga fuerte al rollo existente en el centro de la plaza (en la actualidad reemplazado por una imagen del Sagrado Corazón de Jesús) ya un balcón o reja de ventana de la fachada frontal. Los gallos, sujetos por las patas, se colgaban de esta soga. Una, vez establecido el orden de salida de los jinetes (establecido por sorteo) pasaba a carrera tendida debajo de los gallos para intentar cortar la cabeza de estos a base de golpearlos con un palo o bastón. El jinete que conseguía cortar alguna cabeza de los gallos estaba obligado a convidar a los demás socios a una ronda de vino. En el mismo orden establecido volvían a pasar una y otra vez, siempre carrera tendida, hasta que cortaban todas las cabezas a los gallos.

Al final de la corrida (o también cuando les parecía oportuno, después de cortar algunas cabezas) los mozos se dirigían con sus caballos a la calle Carrera y cruzaban apuestas entre sí para ver quien conseguía mayor velocidad con su cabalgadura. Estas iban ataviadas y adornadas con mantas de lana de colores (tejidas en los telares particulares de la localidad), madroños, cintas en la cola formando lazos, y cascabeles.

Los jinetes cubrían sus cabezas con pañuelos al estilo baturro y otro al cuello; faja de color a la cintura, en mangas de camisa y botas altas.

Terminada la carrera, los mozos de la "Junta de Gallos" se reunían en el local que previamente habían elegido para ese año, para guisar y comer la carne de los gallos sacrificados. Estas reuniones se celebraban durante los días de Carnaval y todos se comprometían y estaban obligados a permanecer durante todo el tiempo en el local designado (almuerzo, merienda y cena).

Todas las órdenes dictadas por el Alcalde se cumplían rigurosamente, incluso cuando mandaba guardar silencio a los concurrentes. Las mozas, sabedoras de estas órdenes, acudían al local y comprometían a los mozos haciéndoles preguntas, y otras adivinanzas, para obligarles a hablar y así hacerles pagar las multas establecidas.

Entre comidas los mozos salían a dar vueltas por las calles del pueblo, cantando y haciendo parada en plazoletas, cruces de calles y bebían de las botas que portaba el "Botero".

Con la misma picardía que las mozas, en estos recorridos, el "Alcalde" intentaba hacer caer en falta a los socios y sin avisar levantaba su bastón; los mozos, con rapidez, tenían que levantar el brazo derecho con el dedo índice extendido. Aquel que no lo hacía a tiempo era multado y obligado por el Alguacil a pagar.

COPLAS RONDEÑAS
(I) Vamonos por allí arriba
Donde s'entierra los muertos
Y se hacen los cristianismos
Y se hacen los casamientos.

(II) Ya se paso el carnaval
La feria de las mujeres
La que no "le haiga" salio novio
Que espere al año que viene.

Otra de las fiestas que se celebraba era la del "Día del Señor", y una de las costumbres que aún perdura era la de "Los Diablucos"

Los orígenes de estos personajes proceden de las danzas, que en un principio, se celebraban cuando empiezan a aparecer los primeros templos cristianos.

En los atrios de estas iglesias se solían celebrar con motivo de alguna festividad, bailes y danzas, en un principio profanas o paganas, con motivo, por ejemplo de la recogida de las cosechas o de algún acontecimiento importante ocurrido. en el lugar. Se representaba así mismo los personajes bíblicos y entre ellos aparece la lucha de lo religioso con lo diabólico. En algunas ocasiones estas representaciones y danzas se celebraban en el interior de los templos llegando a ser verdadera-mente fiestas más profanas que religiosas; en tal situación se prohiben estos actos y quedan fuerade10stemplos. De aquí quedan algunos de estos personajes como los "diablucos", mezcla de una celebración profano-religiosa, pasando a celebrarse de diferente forma según los lugares de nuestra geografía.

En Casas de Don Pedro, el Día del Señor, festividad .del Santísimo Corpus Christi, en la puerta de la Iglesia los cofrades de esta Hermandad colocaban gran cantidad de vejigas de cerdo, ya secas e infladas, como si fueran globos atados a un bastón o vara de la leña. Con estas vejigas se armaban algunos mozos de la Cofradía vestidos de "diablucos", es decir, cubiertas las caras con caretas feas y horribles, cubriendo sus cuerpos con monos o buzos pintarrajeados con dibujos aparentando monstruos horrendos y figuras infernales. Estos mozos, vestidos de esta guisa, salían saltando y gritando como verdaderos demonios por las calles de la villa, para acorralar a sus paisanos varones, jóvenes y mayores, respetando a las mujeres, ancianos y niños, y pedirles sus ofrendas para el santísimo, diciéndoles más o menos lo que sigue: "¿Ande quiere ir? ¿A la gloria o al Infierno?"

Si el atrapado contestaba "A la gloria", tenía que entregar a .los diablucos su ofrenda: dinero o algún regalo para la subasta que se realizaría después. Pero si el interfecto, se callaba porque no quería dar ninguna aportación, entonces dos de los diablucos cogían al "roñoso" por los brazos y las piernas y procedían a darle un "maculillo" consistente en golpear contra una esquina o la pared varias veces, hasta que otorgaba soltar la ofrenda correspondiente, con las posaderas del individuo; mientras, el resto de los diablucos le golpeaban con las vejigas hinchadas de los cerdos. Cuando estas se rompían, volvían los diablucos a la puerta de la iglesia para reponerlas con las que guardaban de repuestos atadas a un palo.

Durante la procesión del Santísimo van a la cabeza de la misma abriendo el camino y despejando las calles de todo aquello que pudiera estorbar el paso triunfal del Cuerpo de Cristo o interrumpir el recorrido. Las fachadas se adornan con ramajes, macetas, etc. sembrando todo el recorrido de verde: juncias, poleo y otras hierbas aromáticas. De los balcones de las casas por donde transcurre la procesión, cuelgan colchas, mantones y otros lienzos de vistosos bordados. En plazoletas y rinconadas se colocan los altares, preparados por los vecinos, donde poder reposar durante unos minutos y se brindan oraciones y cánticos litúrgicos en honor del Señor presente en la Eucaristía.

Posteriormente en casa del mayordomo de la Hermandad del Santísimo, se ofrecía un convite a todos los hermanos, mientras las mocitas salían por las calles del pueblo pregonando y subastando las ofrendas recogidas, adquiriéndolas los mejores postores, es decir, aquellos que ofrecían el más elevado precio.

Las ofrendas consistían principalmente en dulces elaborados en casa, frutos cosechados por los donantes, o pequeños animales (conejos, palomas, gallos,...). Algunas de estas ofrendas eran producto de votos o promesas (mandas) qué los fieles habían prometido donar al Señor.

Últimamente el convite en casa del Mayordomo de turno fue degenerando a consecuencia de la competencia que se establecía por superar al ofrecido por el mayordomo saliente, resultando. ya un gasto excesivo para algunos que económicamente débiles no podían sufragarlo, llegando a tener que .renunciar a ser Mayordomo cuando le tocaba por turno, aludiendo, claro está, motivos diferentes. Por este motivo la propia hermandad se encarga, en la actualidad, de preparar un refrigerio frugal que se degusta en los salones de la Parroquia en vez de en casa del Mayordomo.

La misión actual delos diablucos queda reducida simplemente a salir por las casas del pueblo durante la semana anterior de la festividad del Corpus, y a redoble de tambor ir pidiendo las ofrendas a los fieles, principalmente el dinero, ya que las diferentes ofrendas en especies, son enviadas directamente a los altares donde se exhiben durante la procesión. Los diablucos encabezan la procesión vestidos ala antigua usanza, pero sin danzar, ni gritar, ni asustar a los fieles.

A la entrada ya la salida de misa golpean, ahora sí, solamente a las mozas de forma suave, principalmente para molestarlas un poco, con globos inflados y lo único que pueden ocasionar es deshacer los tocados de las cabezas.

Prácticamente en eso ha quedado la misión de los llamados diablucos y su actuación en la festividad del "Día del Señor".

Y sin duda una fiesta muy entrañable y mágica era la que celebrábamos en "La Noche de San Juan"

Haciendo un poquito de historia te puedo decir que la Noche de San Juan tiene la fuerza de unos ritos que se pierden en la noche de los tiempos.

En el principio cuando el hombre apenas conocía el dominio dela naturaleza, intentaba por medio de sacrificios y ritos mágicos ofrecidos a los fenómenos naturales para que las fuerzas propicias para combatir y vencer a los males y atraerse los bienes, espantar las enfermedades, etc. Para ello elegía las noches coincidiendo con los cambios de las estaciones, como el solsticio de verano que transcurre esta noche de San Juan.

La Noche de San Juan tiene un encanto especial, en ella las gentes se divierten y olvidan las penas. Puede pasar de todo en esta noche encantadora. Como en la mayoría de los sitios se celebran bailes, se rompen las barreras de la normas ciudadanas, y las gentes se manifiestan, sin tapujos, trabas, de forma libre y espontánea, para celebrar la despedida de la primavera y comienzo del verano. Se busca la buena suerte para conseguir amores imposibles; hierba y flores para preparar potingues que curan enfermedades; otras para deshacer los poderes de posibles embrujos y encantamientos.

El fuego y el agua son dos elementos de trascendental importancia en esta encantadora noche. En la parte del Levante español suelen quemar grandes cantidades de pólvora formando fuegos de artificio, tracas, cohetes (Feria de Hogueras). En Cataluña se forman grandes hogueras en las plazoletas y glorietas donde se queman todos aquellos trastos viejos que ya son un estorbo en las viviendas, (símbolo de desprendernos de todo aquello que nos molesta y nos impide avanzar en la dicha y felicidad de nuestra vida).

El agua también es importante como símbolo purificador o como poderes curativos. Lavándose o bebiendo el agua de determinadas fuentes, sobre todo en esta noche mítica de San Juan, las mozas consiguen que les salga novio, o bien se lograba que el año presentara buenas cosechas, o evitar que ocurriesen calamidades,...etc., es decir, que cualquier deseo que se tuviera, celebrando los ritos establecidos, podría alcanzarse en esta noche extraordinaria.

El hombre primitivo daba gran importancia a los cambios de las estaciones, y si tenemos en cuenta que en la noche de San Juan se produce el paso de la primavera al verano, siendo la noche más corta del año, puede ser que muchos de los bailes y danzas que se celebran ahora tengan su origen en aquellos otros que de forma pagana nuestros antiguos ofrecían a los astros en el cambio de la estación.

La cristiandad conmemora en esta fiesta la decapitación de San Juan Bautista por orden de Herodes a petición de Salomé después de una danza llena de erotismo y orgía. ¿Puede tener relación este hecho en coincidir fiesta religiosa y pagana?

¿Cómo celebrábamos la Noche de San Juan?
Era una noche de diversión a tope, como diríais los jóvenes de ahora, sin dormir pasando la noche bailando y cantando.

Las cuadrillas de mozos y mozas organizaban sus bailes, bien en salones públicos, bien en casas particulares con guitarras, "sonoras" y algún que otro acordeón, desde las primeras horas de la noche. Llegada la medianoche las diferentes cuadrillas se dirigían al Pilar del Tejar, a las afueras del pueblo, siempre acompañados de personas mayores. Alumbrándose con faroles, iban cantando jotas y bailes populares hasta llegar al lugar mencionado. En este lugar se sentaban y continuaban tocando y bailando hasta el amanecer. A estas horas las mozas y también algunos mayores, se lavaban la cara con el agua del Pilar del Tejar, a la que se le atribuían la gracia (le llamaban "Agua de la Gracia") bien en amores, bien en la suerte, o fecundidad en las mujeres que deseaban tener hijos. Después de lavarse, volvían de nuevo a los locales de reunión donde a la salida del sol se tomaba chocolate con churros.

Estos bailes duraban hasta la horade la celebración de la fiesta religiosa en sí, con la misa del Santo y la procesión.

Esta costumbre de acudir a celebrar la fiesta al Pilar del Tejar se perdió a partir del año 1936, como consecuencia de la Guerra Civil, y quedar el pueblo en zona de peligrosidad durante la época de posguerra.

La Jota que se solía cantar al amanecer era la siguiente:

La Noche de San Juan, Madre,
Cuaja la almendra y la nuez.
También cuajan los amores
De dos que se quieren bien.

Los pájaros son clarines,
Entre los cañaverales,
Y vienen a dar los días
Al divino sol que sale.

Viva la media naranja,
Viva la naranja entera;
Viva la guardia civil
Que va por la carretera.

Viva la media naranja
Partida por la mitad;
Vivan la novias que esperan
Tres horas a un "melitar".

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